Carcinomas mamarios constituyen el tipo más común de neoplasia maligna diagnosticada en la población, desarrollándose a partir de las células epiteliales glandulares. Por lo general, los lugares comunes de aparición de carcinomas en el cuerpo humano incluyen la piel, la boca, el pulmón, los senos, el estómago, el colon y el útero. Ciertamente, un tumor se define como cualquier masa o bulto anómalo que se deba a una multiplicación o aumento descontrolado de las células que lo componen. Cuando un tumor es estrictamente maligno, posee una alta capacidad de invasión local y de producir metástasis en órganos distantes del foco primario.

Con respecto a la clasificación patológica, los tipos de cáncer de mama se dividen en categorías específicas según su grado de infiltración tisular. Por un lado, el carcinoma ductal in situ se origina primitivamente en las células de las paredes de los conductos mamarios. Efectivamente, es un cáncer muy localizado que no se ha extendido a otras zonas anatómicas ni ha producido metástasis a distancia. Por este motivo, esta enfermedad considerada pre-maligna puede extirparse fácilmente mediante cirugía, alcanzando una tasa de curación terapéutica que ronda el 100%. Además, este tipo de tumor se detecta oportunamente a través de una mamografía preventiva.

Por otro lado, el carcinoma ductal infiltrante o invasivo se inicia en el conducto mamario, pero logra atravesarlo y pasa al tejido graso de la mama. Asimismo, esta variante clínica puede extenderse posteriormente a otras partes del cuerpo debido a su comportamiento agresivo. Actualmente, representa la manifestación más frecuente de los Carcinomas mamarios, registrándose en el 80% de los casos diagnosticados.

En consecuencia, la característica principal de este cáncer es la de multiplicarse de manera descontrolada e independiente del tejido biológico donde comenzó. Por consiguiente, la propagación de las células malignas a otros órganos corporales mediante el sistema linfático se denomina clínicamente metástasis. En conclusión, la realización de una mamografía anual resulta indispensable en mujeres mayores de 40 años para identificar signos patológicos en sus etapas iniciales. De este modo, los médicos logran visualizar tumores ocultos mucho antes de que adquieran un tamaño perceptible mediante la palpación física regular.