Enfermedad Cerebral Alzheimer es una condición neurodegenerativa progresiva que se manifiesta fundamentalmente como un deterioro cognitivo severo acompañado de trastornos conductuales complejos. Por lo general, su forma típica se caracteriza por la pérdida drástica de la memoria inmediata y otras capacidades mentales esenciales. Además, a medida que mueren las células nerviosas o neuronas, se atrofian paulatinamente diferentes zonas críticas del cerebro humano. Efectivamente, la patología comienza en la región cerebral llamada hipocampo, donde el órgano central crea los recuerdos cotidianos de forma regular. Por este motivo, las placas y ovillos proteicos destruyen el hipocampo, causando dificultades iniciales para recordar las cosas más pequeñas y sencillas.

Una vez que invaden la parte trasera de la estructura cerebral, estas proteínas nocivas afectan en conjunto borrando los recuerdos más profundos. Por esa razón, la pérdida de memoria persistente constituye uno de los primeros síntomas visibles de este padecimiento clínico. También estas sustancias anómalas invaden otras partes corticales, específicamente aquellas que se encargan del habla, el pensamiento abstracto, la lógica y la toma de decisiones. Seguidamente, la sección que regula las emociones se ve gravemente afectada, causando cambios súbitos de estado de ánimo, personalidad y sentimientos.

En resumen, esta patología es incurable y terminal, apareciendo con notable frecuencia en personas mayores de 65 años de edad. Actualmente, la causa del origen exacto sigue siendo un misterio absoluto para la comunidad científica internacional. A medida que progresa esta condición, aparecen progresivamente la confusión mental, la irritabilidad, los trastornos del lenguaje y una alarmante pérdida de memoria. También se evidencia una clara predisposición a aislarse socialmente a medida que declinan los sentidos básicos del paciente afectado.

Generalmente, la enfermedad suele tener una duración media aproximada después del diagnóstico definitivo de unos 10 años continuos. Gradualmente se pierden las funciones biológicas elementales, las cuales finalmente conllevan la muerte del individuo de manera inevitable. Por último, los tratamientos clínicos actuales ofrecen únicamente moderados beneficios sintomáticos, pero ninguna terapia médica retrasa o detiene eficazmente el avance de la Enfermedad Cerebral Alzheimer.